El problema de contratos que me costaba dos horas cada vez
53 arrendatarios, 30 contratos con tablas de incremento que se movían cada dos o tres meses, y un Excel que quedaba mal apenas cambiaba algo.
Durante 14 años fui Administrador General de La Tejedora Distrito Creativo, un distrito en Cumbayá con más de 50 negocios dentro de dos antiguas naves textiles.
De lo que nadie te advierte es de los contratos.
Qué significan de verdad 53 arrendatarios
Cincuenta y tres acuerdos vigentes. Treinta de ellos con tablas de incremento: el canon cambiaba cada dos o tres meses, según un calendario escrito en el documento.
Así que una pregunta simple, "cuánto paga este arrendatario en marzo", significaba abrir el contrato y leer una tabla. Cada vez.
- Un Excel ayudaba, hasta que cambiaba un canon y el Excel quedaba mal en silencio
- Los ajustes anuales por inflación obligaban a volver a los contratos
- Los contratos pasaban de 40 páginas, así que cuando un arrendatario preguntaba algo, nadie recordaba la respuesta
- Las renovaciones se recordaban por suerte, y la suerte a veces falla
- Un contrato nuevo significaba buscar el anterior —digital o físico, muchas veces desordenado— y reescribirlo: de 60 a 120 minutos
El costo que nadie pone en el presupuesto
Dos horas para hacer un contrato no es el costo real. El costo real es que quien lo hace es quien debería estar pensando en el negocio, y en cambio está copiando fechas.
Y hay un segundo costo, más callado: las respuestas dadas de memoria. Alguien pregunta si el incremento aplica este trimestre, alguien responde con seguridad, se equivoca, y eso se convierte en una conversación con un arrendatario.
Qué cambió
En mi propia operación, después de construir las herramientas: hacer un contrato nuevo pasó de 60–120 minutos a unos 30 segundos. Los incrementos y los vencimientos se volvieron visibles sin abrir nada. Las preguntas se respondían desde el documento, o el arrendatario recibía un enlace y preguntaba él mismo.
Esos números son míos, de una operación con 53 arrendatarios. Los tuyos serán distintos. La forma del problema casi nunca lo es.
Por qué te cuento esto en vez de listar funciones
Porque no lo aprendí de un caso de estudio. Lo viví más de una década, y el software existe por las semanas concretas en que me costó un sábado.
Si algo de la lista de arriba se parece a tu martes, esa es la conversación que vale la pena tener.
